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sábado, 2 de abril de 2011

PERFIL DEL CATEQUISTA:

“Id también ustedes a mi viña” (Mt. 20,3-4)

Vocación  y Fisionomía del Catequista

Ø  -Qué es un Catequista? Fisionomía Teológica:
El Catequista es un educador: tiene que educar la fe. Pero la fe es un don sobrenatural.
Vamos a analizar como la Biblia y los documentos  del Magisterio de la Iglesia  consideran la fisionomía del catequista.
Cuando el catequista es dócil a la Palabra de Dios  la transmite con fidelidad, es Dios quien habla por él. Se convierte en Instrumento de la Palabra vivificadora.
El catequista es consciente  de su llamado a servir a Dios desde el momento que comprende el     compromiso de su Bautismo y Confirmación.
Por el Bautismo es discípulo y apóstol. Recibe su llamado de Dios para dar testimonio con su palabra y su conducta de la verdad que Jesús le propone.
Es llamado como fueron llamados los Profetas del el Antiguo Testamento y como lo fueron los apóstoles en el Evangelio. (Jer.1, 4-10) y (Mc. 1,16-20) Quién es llamado recibe la misión de anunciar la verdad, de hacer presente el reino de Dios.
El catequista esta llamado también para vivir en profunda comunión con Dio. En Marcos 3, 13-15 vemos que Jesús llamo a los doce para estar con El. Aunque el texto se refriere directamente a los Doce, sin duda alguna el llamado se dirige también a todo aquel que tiene la vocación de colaborar con Jesús en la proclamación del Evangelio. Es dispensable vivir con Jesús y estar con El por qué solo  estando con El aprendemos cómo ora Jesús, como habla, como ama, como sirve, como piensa, como sufre, cómo hace la voluntad del Padre

Ø  El  Catequista una persona de Oración:

       “Permaneced en mí, yo en vosotros” (Jn.15,1-4)

El catequista no reduce su misión a una simple repetición de formulas; su experiencia de comunión contagia.
Por tal motivo el Catequista debe ser una persona de oración y debe fortalecer su vida en la participación de los sacramentos, especial el de la Eucarística y la Reconciliación. No es posible que el catequista quiera ser testigo de Jesús   sin alimentar su vida de los sacramentos. Sería muy triste y  preocupante el que el catequista viva al margen de os sacramentos, que sienta que  no necesita de la gracia de Dios para ejercer su misión.
Y pensar que hay catequistas que ni se confiesan, ni, mucho menos se acercan a alimentarse del Cuerpo del Señor
¿Cada cuanto se confiesa el catequista, y cada cuanto comulga? y digamos lo mismo de la oración
El catequista debe estar siempre dispuesto a comunicarse con Dios en la oración. Recordemos cómo Jesús que vivía siempre dispuesto a entregarse a todos, sabía separarse de su actividad cotidiana para reservar momentos fuertes a la oración, a dialogar con su Padre: de ahí sacaba fuerzas para continuar adelante su misión. Y me pregunto si el catequista ora y si ora como Jesús.
Ø  El Catequista es aquel que vive de la Palabra de Dios.
Y para ello debe estar en constante contacto  con la lectura de la Biblia. La catequesis que imparte a los demás toma su fuente de la Palabra de Dios y, es por eso, que el catequista debe ser el primero en leerla conocerla, disfrutarla, saborearla y vivirla.
Hoy no es posible que un catequista diga que desconoce la Biblia o, si la tiene, que no sabe cómo usarla. Ser catequista sin conocer la Biblia es tanto como ser soldado sin armas. Será que los catequistas  APROVECHAN LOS CURSOS DE Biblia que se imparte en diversos lugares?

Ø  Fisionomía Humana de Un catequista: Muchos catequistas latinoamericanos tienen urgente necesidad de completar su formación humana.
La formación del Catequista necesita desarrollar las virtudes humanas. Recibir valores humanos my sólidos y en todos los niveles (de sobrevivencia, culturales, sociales, artísticos, morales y transcendentales)
El proceso formativo del catequista debe enseñarle a analizar y enjuiciar equilibradamente las personas y  los acontecimientos que van cruzándose en su vida. La cultura cambiante, llena de anti valores consumistas y superficiales, exigen una jerarquía  de valores definida y valiosa al catequista actual, para que pueda adaptarse y transformar evangélicamente a su comunidad.

Ø  El compromiso eclesial:
 El catequista está llamado a ser hombre o mujer  de Iglesia, lo que quiere decir que siempre debe estar dispuesto a trabajar en comunión con los demás.
El catequista no puede ser un ser aislado de la comunidad; no puede presidir de una excelente relación con sus Pastores. No debe trabajar por su cuenta olvidando su relación y compromisos contraídos con sus  compañeros  en el ministerio catequístico. Debe saber trabajar en equipo.
Ø  La coherencia en su condición de Evangelizadores:

 Pertenecemos  a la comunidad de Jesucristo     y por encima de todo, nuestra misión arranca del testimonio de unidad que es fundamental en la transmisión de la fe a los demás. ¡Cuánto daño causa el mal testimonio de grupos de catequistas divididos por celos, y rivalidades contrarios al Evangelio!!Cuantas energías que deben fortalecer a los grupos de catequistas s e pierden por estar divididos entre ellos y por motivos vánales! En cambio, cuánto bien provocaría un buen testimonio de unidad y de comprensión.: Las rivalidades, las luchas de poder, los chismes y difamaciones no tienen cabida en quienes son mensajeros de la caridad de Jesús y de la unidad que debe hacer creíble el evangelio (Jn.17,23
Ø  Los catequistas deben hacer la diferencia, en el mundo deben ser diferentes
El Apóstol Pablo nos aconseja: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la Buena Voluntad de Dios, lo agradable y perfecta” (Romanos12,2)Nuestro estilo de vida debe saltar a la vista. Pero saber mirar las cosas más allá de las apariencias, como José, que cuando los hermanos lo vendieron  en el fondo sabía que Dios tenía  un propósito en todo esto. ¡Qué extraordinaria relación tenia este hombre con Dios!  Este es el tipo de relación que hace la diferencia.
Jesús dijo que nosotros los creyentes  somos la sal, la luz de la tierra. Estamos aquí no para ser influenciados sino para influenciar, para preservar los valores  cristianos y para alumbrar a este mundo que está en la oscuridad. Estamos aquí para dejar huellas, no para ser uno más.
Ø  Solidario:
El Catequista debe ser una persona solidaría con todos, en especial, con los más pobres que son los privilegiados  del Señor. El trato respetuoso y exquisito para con los más necesitados será siempre el mejor testimonio de cómo vivir el mandamiento del amor. ¿Seremos capaces de salir al encuentro de los más pobres, de llegar hasta sus hogares para  comunicarles el Evangelio? ¿Acaso no es esto lo que hacen las sectas y otros movimientos religiosos que ganan adeptos, no obstante que presentan un mensaje mutilado?
¿Cuándo eremos los catequistas quienes hagamos lo mismo, cumpliendo el mandato del Señor de llevar la Buena Noticia hasta los últimos confines de la tierra? (Mt. 28,16-20)

Ø  El Catequista debe saber descubrir los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz de la verdad revelada por Jesús. El Concilio Vaticano dejo muy claro que Dios habla no sólo por medio de su Palabra escrita y del magisterio de la Iglesia signo también por los signos de los tiempos, es decir a atreves de los acontecimientos que de una forma u otra afectan la vida de la comunidad.
El Catequista debe conocer la cultura  que lo rodea y saber encontrar en ella los valores que sirven de punto de partida para anunciar el Evangelio.
El catequista toma conciencia del mundo en el que le ha tocado vivir con sus luces y sombras porque debe de estar convencido de la realidad que  ala que tiene que iluminar con el mensaje y la Palabra que se le ha encomendado.
Formación Metodológica:

Un catequista se forma mediante una metodología activa.
La formación del catequista también debe ser prácticas.
El catequista debe saber usar adecuadamente de los instrumentos más comunes e inmediatos de la catequesis: audiovisuales, catecismos, textos, pizarrón, Etc.  Desarrollar mucho la capacidad de comunicación.
Debe saber analizarla situación del ambiente en que debe trabajar. El catequista debe ser una persona que lee, y,  que lee mucho.
El catequista debe estar preparado para transmitir el mensaje  de Jesús con un método que sirva a hacer comprensible lo que enseña.
Aquí conviene recordar lo que Juan Pablo II repitió tantas veces sobre la nueva  evangelización, que debía caracterizarse por el nuevo ardor, por los nuevos métodos y las nuevas expresiones.
Hoy es tan importante lo que ha dicho Juan Pablo II que, en ocasiones, por falta de ardor, por ausencia de nuevos métodos y por no saber contar con nuevas expresiones, pareciera que el Evangelio carece de interés en nuestra sociedad actual.
Es un hecho que cada día la Palabra  de Dios cuenta poco en la mentalidad sobre todo de los jóvenes.  Preguntémonos: ¿Es que el Evangelio ya perdió su fuerza o somos nosotros los que transmitimos la Buena Nueva quienes no sabemos cómo hacerlo? Por esto es vita que e catequista esté al día en el conocimiento de las nuevas formas de evangelizar. No se trata de ser peritos n pedagogía, se busca que el catequista aprenda a transmitir la verdad con un lenguaje que sea entendido y comprendido por todos. De ahí la importancia de participar en todos los cursos de formación.
Ø  El catequista un hombre prudente: El hombre prudente equivale al hombre hábil, competente, docto y sabio. El hombre prudente se manifiesta en su pensamiento o juicio mauro, no improvisado, con la finalidad de evitar un malo conseguir un bien , para el cual el hombre pone todo su empeño.
El que permaneced en mi como yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de mí no podéis hacer nada”( Jn.1

BIBLIOGRAFIA:  
                             D.N.C. Pg.113
                             Biblia.
                             APARECIDA



Hna Terea De Jesús Cruz Rojas
Hija de la Iglesia


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